Vengo sin pedir perdón con la intención de robaros la
atención. De provocaros un sentimiento:
Estoy cansada de vuestra palabrería y de ser testigo de
vuestro banquee. Estáis llenos de miradas, de miradas embusteras, es un disfraz
y nada más que una oportunidad para mandar y no pensar en los demás. No quiero
mentiras, yo quiero verdades.
Non digades que vai dereito o cravo que torto entrou. Non fagades que é
carpinteiro quen nunca táboa labrou.
(No digáis que va
recto el clavo que entró torcido. No hagáis como que es carpintero quién nunca
labró una tabla)
Así llueva a cántaros en el
mundo, nosotros aguantaremos. Mientras tengamos ese abriguito (trabajo,
educación, sanidad, vivienda... todos recogidos en la Declaración de los
Derechos Humanos, en la Constitución Española y en los Estatutos de Autonomía)
en el que ninguno de nuestros malestares importen. Eso sí, que solo sea agua lo
que nos moje. ¡Que no meen por encima de nosotros! Dicen que tenemos voz, ¿será
verdad? ¡Yo la levanto y no me escondo!
En palabras de Rosalía de Castro, tedes o corazón de ferro. Permita Deus, políticos que aborrezo,
que antes os galegos morran que ir pedirvos sustento. Pois tan mal corazón
tendes, secos fillos do deserto, que si amargo pan vos gañamos, dádesnolo
envolto en veleno. (tenéis el corazón de hierro. Permita Dios, políticos que
aborrezco, que antes los gallegos se mueran ir a pediros sustento. Pues tan mal
corazón tenéis, secos hijos del desierto, que si amargo pan os ganamos, nos los
dais envuelto en veneno).
Todos queréis gobernar y o el gobierno tiene miel o yo no me
lo puedo explicar. A quién queréis engañar, ni hacéis todo lo que decís, ni
decís todo lo que hacéis. No convencéis pero robáis.
No nos dejaremos vencer por este ambiente. No nos marcharemos
de aquí. Porque ya lo hicimos muchas veces, no huiremos más. Nos apoyaremos
unos a otros. Cada uno de nosotros luchará, luchará por sí mismo y por todos
nosotros.
Vosotros lo único que queréis es esto:
Catro cousas quere o amo do escravo que o serve: tarde á cama, erguerse
cedo, comer pouco e estar alegre.
(Cuatro cosas quiere el amo del
esclavo que lo sirve: tarde a cama, madrugar, comer poco y estar alegre)
Pero yo os respondo con esto:
Adeus, adeus que me vou, adeus que me quero ir, pagádeme a miña soldada
que non vós quero servir.
(Adiós, adiós que me voy, adiós que
me quiero ir, pagadme mi soldada que no os quiero servir)
El pueblo está cansado de ser esclavo de una deuda que no le
pertenece. No cambio mis principios por vosotros. Os recuerdo que el momento en
el que el esclavo decide que no va a ser esclavo, sus cadenas caen al suelo, se
libera y le enseña cómo hacerlo a los demás. Es el momento de que la gente se
despierte y de que vosotros os vayáis. La calle no calla, se enciende la
hoguera y alguno de vosotros arderá.
Yo tengo fe, el pueblo tiene fe... La fe mueve montañas y produce
señales, es por su poder por el que vivimos. Pero la fe no está depositada en
vosotros porque no lo merecéis. Buscad, buscad en el fondo de vuestros ojos, la
fe de unos en los otros... y a lo mejor os salváis. Pero no vamos a tener compasión
si no llegáis al gobierno, que sarna con gusto no pica y no hay miel sin
aguijón.
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